Los niños soldados de guerra
Transcribo un artículo de L. Sánchez Iñigo que nos puede ayudar a reflexionar un poco...
"Cuando pensamos sobre la guerra, rara vez los niños acuden a la mente. De hecho, se supone que la guerra sea un lugar para los fuertes y los dispuestos, de la cual los jóvenes, ancianos, inválidos e inocentes no sólo eran excluidos, sino que también se les otorgaban protecciones especiales.
Esta exclusión de los niños de la guerra era verdad en casi toda cultura tradicional. Por ejemplo, en los ejércitos africanos precolombinos, los guerreros pasaban a formar parte del ejército tres o cuatro años después de la pubertad. En otras regiones de África, solamente los hombres casados pasaban al servicio obligatorio y los solteros eran considerados demasiado inmaduros para una tarea tan importante y honorable como la guerra. Los niños de menos edad servían en los ejércitos antiguos, a la edad de 7 a 9 años, no servían en combate. Esta exclusión de los niños de la guerra no era sencillamente una cuestión de principios, sino de pura practicidad. Para poder utilizar armas premodernas se necesitaba la fortaleza de un adulto y, a menudo, largas horas de adiestramiento.
Pero si bien la guerra por mucho tiempo ha sido el ámbito de adultos, hubo momentos en la historia militar cuando los niños sí aparecieron. Estos muchachos llevaban a cabo misiones menos importantes o de auxiliares y no eran considerados verdaderos combatientes. Ni se enfrentaban a la muerte ni eran considerados blancos legítimos. Pero hubo algunas excepciones a lo largo de la historia. Algunos menores de edad indudablemente mintieron acerca de sus edades para alistarse en los ejércitos. Algunos Estados enviaron niños a la guerra en sus últimos suspiros de derrota.
Sin embargo, la naturaleza del conflicto armado ha cambiado en gran medida durante los últimos años. Actualmente hay unos trescientos mil niños menores de 18 años quienes en la actualidad sirven como combatientes alrededor del mundo. De hecho, durante los últimos cinco años, los niños han prestado servicio como soldados en todos los continentes menos Antártica. Además, medio millón más de niños prestan servicio en fuerzas armadas que al presente no están en guerra. Algunos tratan de usar evasivas haciendo preguntas sobre las normas culturales de la madurez, es decir que los niños soldados en realidad no son niños. El problema con este cambio de opinión es que el límite de 18 años es una norma legal internacional, acordada por más de 190 Estados. Es también la edad en la que la mayoría de los Estados en el mundo emplea en sus propias leyes para otorgar o negar derechos públicos y responsabilidades, tales como cuando uno puede votar o recibir educación o cuidado de la salud gratis. En el 80% de esos conflictos en los que hay niños presentes, hay guerreros menores de 15 años; el 18% de las organizaciones armadas del mundo han empleado niños de 12 años y menores. Las edades promedios de los niños soldados que se encontraron en dos estudios independientes, una el Sudeste de Asia y uno en África Central, eran menores de 13 años. El soldado niño más joven fue un niño armado de 5 años en Uganda.
Si bien las niñas no sirvieron en grupos antiguamente, actualmente aproximadamente el 30% de las fuerzas armadas que emplean niños soldados también incluyen niñas soldados. Las niñas menores de edad han estado presentes en las fuerzas armadas en 55 países. En 27 de ellos, las niñas eran secuestradas para servir y en 34 de ellos participaron en combate. Estas niñas soldados a menudo son elegidas para abuso sexual, inclusive de su propios comandantes, y para ellas es más difícil reintegrarse a la sociedad cuando las guerras finalizan.
Sin embargo, no es sino hasta después de los ataques del S-11 que este tema se ha convertido en un problema significativo para los estadounidenses. Al igual que el terrorismo es "el arma de los débiles", también las sociedades más débiles han sido arrastradas a este ámbito. Vídeos de entrenamiento capturados de Al Qaeda muestran a adolescentes recibiendo instrucción en la fabricación de bombas, la colocación de trampas explosivas y el reclutamiento de niños para ser terroristas suicidas.
Los grupos atraen niños mediante técnicas de reclutamiento que se aprovechan de la desesperación de los niños, y a veces la inmadurez, o sencillamente mediante los acostumbrados secuestros y raptos. Hay que imaginarse a sí mismos como huérfanos, viviendo en la calle, sin saber de dónde vendrá su próxima comida. Entonces un grupo le ofrece no tan sólo comida y seguridad, sino una identidad, al igual que el poder que se siente cuando una empuña un arma. O que un grupo de hombres armados aparece en su aldea, le dijeron que se uniera a ellos, pero les dijo que no, entonces mataron a su hermano obligando a cambiar la forma de pensar.
Cuando se traen niños a la guerra, por lo regular pasan por programas de entrenamiento que oscilan desde semanas de entrenamiento hasta unos minutos para enseñar cómo disparar un arma. El adoctrinamiento, incluye "pruebas" tales como obligar a los niños a matar animales o prisioneros, inclusive vecinos u otros niños, tanto para acostumbrarlos a la sangre y la muerte y desconectarlos de su antigua identidad. Muchos son obligados a consumir drogas para insensibilizarlos aún más.
Experiencias provenientes de todo el mundo muestran que los niños sí son soldados más eficaces y a menudo operan con una audacia aterrorizante, especialmente cuando se les infunde de fervor religioso o político o cuando están bajo la influencia de narcóticos.
Nadie quiere disparar a un niño, en cambio una bala de un adolescente de 14 años lo puede matar al igual que una que provenga de una persona de 40 años. Los niños que portan armas son blancos legítimos, pero eso no lo hace más fácil para los soldados que tienen que luchar contra ellos. A menudo los soldados experimentan trastornos de estado de ánimo y estrés postraumático después de incidentes de esa índole.
Para los niños, es un trauma a largo plazo que puede interrumpir su desarrollo psicológico y moral. Para la sociedad en general, la transformación de una generación de niños en soldados no solamente presagia futuros ciclos de guerra dentro del país, sino que también pone en peligro la estabilidad regional. Cuando hay niños presente, la guerra no es tan solo más trágica, sino los conflictos tienden a comenzar más fácilmente, son más difíciles de finalizar, hay más pérdidas de vida y sientan la base para que se repitan en siguientes generaciones.
Medidas para ponerle fin a la terrible doctrina de niños soldados no es tan solo una obligación moral sino un mandato estratégico. Aunque es una alianza internacional de las organizaciones no gubernamentales (ONG), la Coalición Internacional para Ponerle Fin al Uso de Niños Soldados ha logrado atraer más atención al problema; ahora los gobiernos tienen que hacer algo. Aquellos que buscan el fin de la práctica tienen que movilizarse más allá de persuadir a aquellos que usan los niños como soldados, algo semejante a abochornar a los que no tienen vergüenza.
La clave para ponerle fin a la práctica de usar niños soldados es reducir el fondo de reclutamiento de posibles niños soldados y limitar que los grupos en conflicto estén dispuestos y tengan la capacidad de tener acceso a ella. Entre las soluciones se encuentran invertir para acabar con los arranques de conflictos, mayor ayuda para refugiados y los huérfanos del SIDA, refrenar la proliferación de las armas pequeñas ilegales a los grupos rebeldes y terroristas quienes traen niños al ámbito de la guerra, criminalizar a aquellos líderes que abusan de niños de esta manera, eliminar las ganancias que se obtienen de la práctica sancionando empresas o regímenes que comercian con grupos que emplean niños soldados y ofreciendo más programas de ayuda que buscan desmovilizar y rehabilitar antiguos niños soldados, de este modo poniéndole fin al ciclo. Lamentablemente, en cada una de estas áreas, ha faltado la acción de Estados Unidos, verdaderamente esta no es la actitud de un líder mundial.
Los líderes políticos y militares tienen que comenzar a luchar con los difíciles dilemas que nuestros soldados están enfrentando en el campo de batalla, en lugar de continuar ignorándolos a un precio más alto. Los niños soldados ahora son una característica regular del campo de batalla moderno. La responsabilidad radica en los líderes, en el gobierno y la milicia, de hacer todo a su alcance para cambiar la proliferación de la doctrina y ponerle fin a esta terrible práctica.
La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, reconocida como uno de los instrumentos más importantes aprobado en materia de derechos humanos, y su consiguiente ratificación por prácticamente la totalidad de los Estados, ha representado un punto de partida en lo que se refiere al reconocimiento de derechos y de mejora de la situación de los niños y niñas"
