Ética de la actividad empresarial y bien común
Voy a reflexionar acerca de unos apuntes que tomé en la asignatura "Ética de la actividad empresarial" que cursé el curso pasado. La asignatura la impartió el profesor Ignacio Ferrero Muñoz y, por tanto, las ideas que se transcriben en el entrecomillado son suyas.
Me gustaría que pensaramos sobre cómo desde la actividad empresarial se pueden colaborar en la construcción de un mundo mejor.
"Todos debemos colaborar en la consecución del bien común de la sociedad. El hombre es un ser personal, integrante de una comunidad, parte de un equipo. El bien personal incluye la dimensión social.
La solidaridad tiene varias manifestaciones. Una de las más importantes es la conciencia de la obligación de utilizar los bienes propios pensando en el bien común.
Entre los bienes que se pueden tener a disposición está el capital, que entre otros destinos se puede invertir. Dejar voluntariamente improductivo el capital que se posee, simplemente porque no se necesita o por evitar, injustificadamente, cualquier riesgo, sin considerar las necesidades de los demás y el bien común, es contrario a la virtud de la solidaridad, e incluso puede constituir una grave falta moral. Lógicamente, cuanto mayor sea el capital de que se dispone, mayor es la responsabilidad de hacerlo rendir, ya que es más importante la contribución al bien común que está en juego.
Las inversiones ayudan y hacen posible que otros -empresas, Estados, fondos- mantengan o desarrollen su actividad. En este sentido se puede afirmar que “la decisión de invertir en un lugar antes que en otro, en un sector productivo antes que en otro, es siempre una decisión moral”, ya que se puede invertir en actividades que contribuyen al bien común en un modo más directo, por ejemplo, eligiendo para invertir, en condiciones de rendimiento semejantes, aquellas empresas que más favorezcan al bien común (por las actividades que desarrollan, o por las áreas geográficas en que actúan, o por otros motivos). En estos casos estas inversiones constituyen verdaderos actos de solidaridad cuando —junto con la rentabilidad— se busca efectivamente favorecer el bien de la sociedad".
Este texto nos sitúa en uno de los grandes avances que ha habido en el siglo XX en el modo de hacer negocios: la polémica RSC, o responsabilidad social corporativa.
Este modo de hacer negocios es polémico puesto que en ocasiones se le ve como un modo de construir una buena imagen y de tener así más beneficios. Esta acción de RSC se ve como una máscara ya que en realidad lo único que pretenden las empresas es hacer dinero.
Todo esto es cierto, puesto que las empresas tienen el fin de ser rentanbles para obtener así beneficios. Este fin el lícito. A mediados de los años 90 del siglo XX las empresas descubren que son en el panorama social son un agente más y que por tanto sus acciones tienen repercusion en la sociedad. Además, la sociedad no sólo solicita a las empresas o marcas un producto de calidad sino que reclama de las mismas que con su acción no machaque al medioambien, a la sociedad, etc. Fruto de esta nueva conciencia de lo que es una empresa nace la RSC. Es cierto que en muchas ocasiones la RSC se ha uitlizado mal pero también es verdad que son muchas las empresas que dedicando una parte de su capital social en beneficio de la sociedad hacen mucho bien.
Es necesario por tanto que desde la sociedad civil recordemos a las empresas que con su ayuda a su entorno ganan ellos (tienen una mejor reputación) y gana la sociedad en general ya que ve como, poco a poco, sus necesidades se van paliando.
