Solidaridad dormida
Ayer tuve la oportunidad de estar un tiempo con una persona que ha movilizado grandes ayudas humanitarias para Afganistán cuando estaba en plena guerra. La verdad es que pude aprender mucho. Sobre todo me hizo pensar en lo cómodos que somos a veces y la suerte que tenemos de poder tener todo lo que podemos tener.
Puede parecer imposible conseguir material escolar para una universidad que no tiene absolutamente nada, y que les sirva para todo un año o algo así y no se les acabe a la semana siguiente de haberlo dejado. Sin embargo el que se hayan hecho cosas de estas, demuestra que es posible, basta con saber movilizar a la gente, y la gente puede dar mucho, la cuestión es que tenemos que saber tocar la sensibilidad de la gente para que se percaten de que hay lugares del mundo con mucha necesidad.
Claro que es difícil hacer una gran movilización de gente, de dinero, etc, para realizar una gran ayuda humanitaria, pero hay que soñar en grande, si no, no haremos nunca nada, veremos solo obstáculos. Debemos ser decididos y fuertes para luchar hasta las últimas consecuencias por ayudar a las personas que nos necesitan en el mundo. Ningún obstáculo es invencible.
