Capacidad de dar, generosidad para entregar
Creo que es patente que las personas que tienen más recursos son las menos solidarias, la posesión de muchos medios parece generar una visión cada vez más centralizada de las propias necesidades, apetencias, gustos y caprichos; y enceguece respecto de las necesidades- por otra parte fundamentales y primordiales- de los demás.
Creo que esto no solo sucede con los recursos económicos, sino también con otras cosas como el tiempo, las personas que tienen más tiempo disponible porque habitualmente no hacen casi nada de provecho, siempre que se les pide colaboración para alguna actividad tienen algo más importante y urgente que hacer.
Es realmente triste ver que las personas que lo tienen todo se sienten con el derecho de tener eso que poseen y utilizarlo a su gusto. Sin embargo siempre saldrán perdiendo porque creen que pueden comprar la felicidad, y salen siempre decepcionadas por el mal uso de sus medios o de su tiempo, porque lo que hacen con ellos nunca los satisface, y lo que genera es una preocupación más constante de sus supuestas necesidades y derechos, que produce un sentimiento de vacío, se sienten desdichados y llenos de carencias, sobre todo afectivas, que intentan solventar con posesiones materiales, y piensan que todo el mundo tienen el deber de ayudarles.
Solo en la medida en que seamos concientes de que no todo gira en torno a nosotros mismos, que no tenemos el derecho de que los demás nos pongan atención, sino nosotros el deber de atender a las necesidades- verdaderas necesidades de los demás- podremos ser realmente felices; hace falta desprenderse de las pequeñas precupaciones propias para entregarse en servicio de los demás, y nos daremos cuenta que en realidad nuestros problemitas no tienen ninguna importancia.

María dijo
no es la primera vez quete lo digo... donde pones el ojo pones la bala!!!!!!! me gusta lo que escribes, pero intenta ser más suave...
2 Junio 2008 | 10:43 AM