Una feria y otras cosas buenas
El 29 de febrero se celebró en mi Universidad una Feria Solidaria. Un montón de stands de diferentes fundaciones y ONG's y ONGD's invadían los pasillos del primer piso. Nosotras también estuvimos ahí, con nuestro proyecto en Uganda. En esa Feria se suelen hacer talleres, y también se entrega el premio Solidariun. Esta vez lo ganó la familia Alonso. La familia Alonso se va todos los veranos a trabajar en un vertedero en Camboya. Se van todos. Los padres y los hijos. Lo que contaron me pareción impactante. Pero lo más divertido de todo fue cuando le pasaron la palabra a uno de los hijos, el que fue por primera vez a Camboya a los 13 años. Explicó muy serio: " se nos pasó la edad del pato a todo meter" ...vamos, que todos sus problemas de adolescente se esfumaron cuando vió el panorama. Lo que animó a esta familia a irse allí, todos juntos, fue un vídeo de la fundación que trabaja allí, en ese vertedero. Las imágenes espeluznantes de aquellos niños rebuscando entre la basura. El horizonte de basura y porquería que los inundaba. "Tenemos que hacer algo", se dijeron. Y lo hicieron. Quizá no parezca gran cosa, pero cada verano reúnen unos 50 voluntarios jóvenes, entre franceses y españoles, (porque la ONG es francesa) y se van allí, al vertedero, a pasar sus vacaciones. Descansando a tope, oye. En un sitio cómodo. Y precioso. Se te llenan los pulmones de aire puro. ¿No? Pues no, claro. Es un sitio inmundo, no descansan nada, no respiran aire puro. Pero vienen con las pilas cargadas, llenos de felicidad, de entusiasmo por la vida. Y no se preocupan por sus problemas de adolescentes, ni por su cansancio, ni por sus caprichos, ni por el tedio existencial.
Para volver al tema del post anterior: ¿pijos e insolidarios? ¿hace falta que todos vayamos en verano a un sitio espeluznante para ayudar? Bueno, no estaría mal planteárselo, al menos como posibilidad. El problema es que quizá no somos conscientes de que todos somos responsables de esas situaciones. No se trata de ir allí a buscar la felicidad. No la vamos a encontrar en un vertedero en Camboya durante dos meses en verano. Ni de acallar la mala conciencia. Ni de hacer un plan guay que viste mucho. No. Se trata de que el mundo pese sobre nuestros hombros, de que nos sintamos responsables. Y de que cada uno haga lo que pueda. Cambiar el chip y tener ilusión para cambiar el mundo. Se supone que eso es ser joven...¿no?

Sandra Milena Castelblanco Toro dijo
Es importante que los jóvenes de hoy tomen conciencia de las realidades por las que atraviesan otras personas: sufrimiento, soledad, hambre, dolor..., y que la vida es mas que el simple vivir un día a la vez sumidos en la comodidad de lo que tenemos y en la tragedia de lo que podríamos o deberíamos tener, ya que la principal misión de cada ser humano es darse al otro y poder ayudar. La iniciativa de este grupo es valida, para informar y concientizarnos de las dificultades de otro, y dar ventanas para poder ayudar en esas situaciones, pues yo en persona se y experimento día a día que hay mucha satisfacción cuando se ayuda a es que esta mas necesitado que yo.
27 Marzo 2008 | 10:53 PM